Indicadores de impacto, para qué sirven
Los indicadores de impacto nos permiten verificar si el impacto de nuestros proyectos y entidades es real. Nos permite contar una historia de cambio en las personas a través de números cualitativos y cuantitativos.
¿Por qué tener indicadores de impacto?
Normalmente, nos planteamos medir el impacto por uno de estos puntos:
- Queremos demostrar a inversores, administración o usuarios que los proyectos en los que trabajamos tienen impacto.
- Para aprender a crear un sistema de medición de impacto de los proyectos que realizamos más allá de contar personas que han participado u horas de formación.
- Tener una mirada más analítica, con herramientas de medición y un proceso estructurado para tomar mejores decisiones.
- Afianzar los conceptos, crear bien los indicadores y explicar el impacto conseguido.
- Integrarlo dentro de la estrategia, a largo plazo.
¿Qué proceso seguimos para medir el impacto?
En “7 conceptos clave de la medición de impacto social” ya explicaba el proceso, pero lo debemos ver como un ciclo. Empezamos identificando la razón por la que queremos medir. Puede ser para informar a financiadores, la memoria de la entidad o para explicarle al usuario final que somos transparentes y les ofrecemos el máximo cambio. Pero es importante centrarse.
- Investigamos las causas y efectos del problema que queremos solucionar. Darán forma a las actividades que definiremos.
- Seguimos identificando los grupos de interés y clasificando con cuáles trabajaremos y realizaremos actividades para ellos.
- Soñamos o imaginamos los cambios que conseguiremos. Damos forma a nuestra Teoría del Cambio, nuestra hoja de ruta, identificando actividades, outputs (productos) y outcomes (efectos/cambios) para conseguir el objetivo, el impacto.
- Hablamos con los grupos de interés y acabamos de confirmar que aquello que suponíamos que pasaría, tiene sentido e importa a las personas.
- Planificamos qué indicadores utilizaremos para validar que se está consiguiendo impacto.
- Ponemos en marcha todas las actividades y empezamos a recoger datos. Vigila no sobrecargar a los técnicos.
- Vamos verificando los datos y añadiendo modificaciones si es necesario. Es un proceso vivo.
- Sacamos conclusiones de qué ha sucedido y qué se ha conseguido, positivo y negativo. Hablamos con los grupos y apuntamos sus historias.
- Y el punto que más me gusta, decidimos qué cambios vamos a añadir en la organización o en el próximo proyecto que mejore la gestión de impacto.
¿Qué tipo de indicadores de impacto hay?
Los indicadores de impacto miden el cambio en las personas y entornos a largo plazo. Pero la realidad es que cuando hablamos de indicadores, necesitamos tanto indicadores de producto (output), como de impacto.
¿En qué se diferencian?
Indicador de producto/output: nos indica productos conseguidos.
Por ejemplo, el número de participantes en las actividades, horas de formación realizadas o valoración de asistir a un curso. Pero en ningún momento esto implica que las personas hayan cambiado nada de sus vidas.
Indicador de resultado/efecto/outcome: mide cambios a corto y medio plazo.
Mide cambios de conocimiento, comportamiento y bienestar. Y son cambios que se pueden observar o valorar en el transcurso de un año (aprox).
Por ejemplo, pasar una prueba que mida el nivel de adquisición de un conocimiento o habilidad; sentirse más capaz para presentarse a una entrevista de trabajo o mejorar la relación con la familia tras participar en el programa.
Con estos indicadores ya estás midiendo cambio, pero a medio plazo.
Indicador de impacto: mide cambios a largo plazo, son estratégicos.
Es mi objetivo como entidad. Son cambios más alineados con los ODS o la misión de la entidad. Y debe reservarse dinero y tiempo para poder hacer seguimiento a largo plazo.
Por ejemplo, aumentar la economía familiar en un barrio, reducir el abandono escolar para un grupo o reducir que vuelvan a la cárcel.
Podemos hablar de mediciones a 3-5 años.
¿Qué indicadores de impacto interesan más?
Todos.
A financiadores les encantan los números como por ejemplo las personas atendidas o el número de actuaciones realizadas. Valores que les permiten calcular cuánto se invierte y en qué se aplica.
A las entidades sociales les interesa las historias de los usuarios, la verbalización del cambio conseguido expresado por la misma persona que lo ha experimentado, la parte más humana.
Y la medición de impacto, une los números con las historias. Expresa cuánto han cambiado de forma cualitativa y cuantitativa y lo relaciona con datos y explicaciones.
¿Preparado para crear tus indicadores de impacto?
Con los conceptos clave, ahora es momento de aplicarlo a tu proyecto. En TRESDOSÚ ayudamos a las instituciones a formar a los equipos en medición de impacto social y a poner en marcha sus proyectos con impacto. ¿Te ayudamos?

